Compartir

panorama. En varias ciudades del país la niñez vive en condiciones precarias.

Tegucigalpa, Honduras.

Según estudios del Ministerio Público, los casos de violaciones, asesinatos y otro tipo de vejámenes de que son objeto los niños hondureños rivalizan por la saña con que son cometidos o por su naturaleza horrenda.

Estos cuadros repugnantes se repiten con más frecuencia.

Los más recientes son dos acontecimientos que tuvieron como escenario el departamento de Lempira y que han causado estupefacción por la osadía y los más bajos instintos manifestados en los mismos.

Se trata del caso de una niña que fue abusada por años por su padrastro con el consentimiento de su madre, y el expediente de un niño de 11 años que pagó con su vida la defensa de su hermana que estaba a punto de ser abusada por un aberrado.

UltrajesLos datos de la Fiscalía conocen 25 denuncias de ultrajes de todo tipo contra menores, lo que se traduce en que cada ocho horas un menor es muerto, ultrajado, injuriado u objeto de tratos difamatorios.

La relación debe ser mucho más espantosa, pero son los casos de los cuales se da cuenta ante el Ministerio Público y otros organismos con atribuciones de conocer los mencionados ilícitos.

La mayoría de estos dramas se quedan en el silencio y con una marca indeleble en la vida de los menores que sufren los más abominables ultrajes.

DenunciasEn 2017, la institución que ejerce la acción penal acumuló unos 3,200 expedientes de niños cuya existencia fue segada vilmente o que, en el mejor de los casos, sufrieron imperdonables abusos.

De estos datos se deduce que tres denuncias en promedio fueron interpuestas el año pasado cada 24 horas ante la Fiscalía, por acciones ligadas con abusos sexuales, explotación, trata de personas y otro tipo de prácticas denigrantes para la población infantil.

Inseguridad.

Se calcula que el 70% de los homicidios totales en el país son cometidos en perjuicio de niños, adolescentes y jóvenes menores de 30 años.

De ahí se deduce que cinco de ocho muertes ocurridas en promedio cada 24 horas corresponden a infantes y menores, precisamente el capital más importante del país.

Las cifras muestran cómo la inseguridad se ha ensañado contra los menores en Honduras y cómo ha escalado el grado de salvajismo en barrios y colonias, particularmente de la capital y de San Pedro Sula, que están bajo control de los forajidos.

La violencia criminal contra este sector afecta más a los niños con acceso limitado a oportunidades de desarrollo que son la mayoría como lo demuestra la siguiente relación: El 40% de los niños hondureños viven en la extrema pobreza.

Los hechos retratan a diario innumerables casos de violaciones sexuales y maltratos contra niños cometidos especialmente por actores del entorno familiar o allegados a la familia.